Monday, May 4, 2009

autocrítica





























Muchas veces
En ocasiones y de vez en cuando me pregunto
Qué hago, de qué me valen estos papeles, estas definiciones de latinidad,
Estas deconstrucciones, leer estos libros sobre el borde,
La situación en Latinoamérica,
Conocerme las venas abiertas,
La cara fea del proceso de neoliberalización,
Cómo se construye la identidad nacional,
Y qué es una maquiladora y de qué va su asunto…
Los procesos imperialistas y dictatoriales al sur de Estados Unidos,
La importancia de la inclusión de los estudios de género,
De qué me sirve criticar la situación de los estudios latinos,
O La ausencia del factor humano en la academia,
Los poetas nuevos, sus influencias, las representaciones caribeñas de “la negritud,”
Contar los versos de un poema,
Escribir artículos,
Enseñar a practicar español de día y cuestionar el cánon de noche
“Me llamo es John…
y yo queriendo ir a Barcelona”
A+
…uno, dos, tres, cuatro, casa, perro, clase, escuela y subjuntivo, Frida Kahlo y lecturas breves… enseño lo que somos con estas palabras porque la cosa no se puede complicar, porque el semestre no da para tanto,
y Construir bibliografías sobre mi tema de estudio que coquetea con la antropología,
Discutir sobre cómo mi proyecto sí tiene un aspecto humano…
Mientras gasto mi dinero en ropita para la universidad,
Quiero cambiar el mundo, hacer la diferencia dentro de un salón de clases
, En la escuela graduada….
Y el contenido de esos libros, los grandes merecedores de teniors, los tunnel kids, los “de nadie,”los otros latinos, los de la carreta, narciso y su trasero… todos todos siguen durmiendo es mis papeles, como si no fuesen gente de verdad.
Defiendo mi propuesta pa’ cobrar el cheque. y pam! Me compré una casa, tengo permanencia…y soy una especialista. Mi vida será plena, muy plena.

**noten la ironía de la clásica foto de intelectual